lunes, 21 de julio de 2014

De nuevo el milagro


Texto de Ana M. Fernández Vuono
Ilustración: "Solitario" (diseño de la misma autora)

A veces va pasando el tiempo y el alma permanece agazapada en el silencio, atenta a lo que pueda suceder, expectante.

Nuevamente se produce el milagro y el alma se moviliza, preparándose para ser escuchada.

A veces el milagro toma forma humana y es alguien que llega a nuestra vida provocando que el primer movimiento sea protegerse contra el intruso que viene a modificar la existencia. Uno se dice "si yo estaba tan tranquila ... y de pronto apareció alguien que vino a perturbar mi serenidad"  

Las olas interiores se agitan en la sangre y vuelvo a sentirme vulnerable.

¿Para qué llegaste a mi vida? - pregunto defendiéndome de lo que siento -.

Pero no hay respuesta adecuada para esa pregunta: es la vida que se manifiesta nuevamente cuando yo había empezado a quedarme adormecida en medio de tanta “estabilidad”.

Qué situación incómoda ¿no? Alguien viene a sacarme de mi lugar de seguridad, alguien viene a despertar emociones y pasiones prolijamente archivadas.

Entonces me olvido de mi edad, de mi historia, de mis creencias; dejo de tener un ayer con recuerdos y un mañana con fantasías: todo se borra ante una mirada amorosa que reclama otra mirada amorosa... y en este presente quiero empezar de nuevo.

Si sólo pudiera escuchar a mi alma y a mi corazón… si sólo pudiera no pensar y seguir el primer impulso, lo  besaría cada vez que lo veo y me sonríe. 

Es que ando algo desatada últimamente. Y resulta que me gusta!

Me pregunto si querrá desatarse conmigo o si se sentirá tan vulnerable como yo cada vez que nos miramos y le brillan los ojos. Me pregunto qué significo para él y qué significa él para mí, hasta que dejo de preguntarme porque tanta pregunta aniquila lo que siento y hoy elijo sentir!

Me gustaría acercarlo a mi cuerpo para encontrar certezas... porque no sé si lo que percibo es real o es mi deseo proyectado en él.

Es muy loco todo esto, pero no voy a negarlo.

Sé que tenemos una conexión emocional intensa: con eso me alcanza para más… aunque por el momento no sabría definir qué es "más", pero sé que siempre he buscado esa conexión emocional intensa que es, para mí, una señal para permanecer abierta a que pase lo que tenga que pasar. 

¿Sentirá lo mismo?

Hace mucho que no escribía; siempre escribo cuando atravieso momentos trascendentes en mi vida y lo hago ahora porque siento que él es parte de mi trascendencia, que ha llegado a mi vida para algo relevante y transformador.

Tal vez  yo también haya llegado a su vida para algo relevante y transformador.

¿Querrá que juntos descubramos de qué se trata?

miércoles, 24 de julio de 2013

La Alondra y las Ranas




Ilustración de Javier de la Cruz

Extraído de: El nacimiento de una contracultura de T. Roszak  (p. 135)

Epílogo a la indagación filosófica de Herbert Marcuse sobre Freud, adaptado libremente de la fábula de Chuang-tsu.


”Había una vez una sociedad de ranas que vivían en el fondo de un profundo y oscuro pozo, desde el cual no se podía ver absolutamente nada del mundo exterior. Las ranas eran gobernadas por una despótica Gran Rana, muy camorrista, que, con argumentos más bien dudosos, afirmaba ser propietaria del pozo y de todo lo que se arrastraba o se movía dentro de él. La Gran Rana nunca movía un dedo para alimentarse o guardarse, sino que vivía gracias a las labores de las pobres ranas con las que compartía el pozo. Estas desgraciadas criaturas se pasaban todas las horas de sus lóbregos días, y muchas de sus lóbregas noches, yendo de un lado a otro por entre el agua y el barro para buscar las larvas e insectos que tanto gustaban a la Gran Rana.

Pero sucedía que, de vez en cuando, una extravagante alondra se metía revoloteando dentro del pozo (sólo Dios sabe por qué razón) y cantaba a las ranas todas las cosas maravillosas que había visto en sus viajes por el inmenso mundo de fuera: el sol, la luna y las estrellas, montañas que buscaban el cielo y fértiles valles y agitados mares y que valía la pena que se aventuraran por el espacio sin límites que había encima de ellas.

Siempre que la alondra venía de visita, la Gran Rana instruía a las ranas pobres para que escucharan atentamente todo lo que el pájaro dijese. «Os está hablando -explicaba la Gran Rana- de la tierra felíz que espera como recompensa a todas las ranas cuando terminen esta vida de pruebas.» No obstante, la Gran Rana (que, dicho sea de paso, era medio sorda y nunca estaba segura de lo que había dicho la alondra), pensaba en secreto que aquel extraño pájaro estaba completamente loco.

Es posible que las ranas pobres alguna vez tuviesen la impresión de que la Gran Rana las engañaba. Pero lo cierto es que, con el tiempo, habían llegado a adoptar una actitud cínica para con las historias que les contaba la alondra, convenciéndose después de que el pájaro estaba loco de remate. Además, algunas ranas librepensadoras que vivían en el pozo (aunque es imposible explicar de dónde vinieron estas librepensadoras) convencieron a las demás de que la Gran Rana utilizaba la alondra para consolarlas y distraerlas con cuentos sobre las delicias que encontrarían en el cielo cuando muriesen. «¡Eso es mentira!», croaban las pobres ranas con rabia y amargura.

Pero entre las pobres ranas había una rana filósofo que había inventado una nueva e interesante idea sobre la alondra. «Lo que dice el pájaro no es exactamente mentira -sugería la filósofo-. Tampoco es una locura. Lo que en realidad nos dice la alondra de esa manera tan extraña es el hermoso lugar que podríamos hacer de este infeliz pozo en que vivimos con sólo que nos lo propongamos verdaderamente. Cuando la alondra nos canta el sol y la luna, significa las maravillosas formas nuevas de iluminación que podríamos introducir aquí para desterrar la oscuridad en que vivimos. Cuando canta los cielos, anchos y aireados, significa la saludable ventilación que podríamos gozar en lugar de los aires fétidos y corrompidos a que nos hemos acostumbrado. Cuando canta la embriaguez de su vuelo vertiginoso, significa las delicias de los sentidos liberados que todas nosotras podríamos conocer si no nos viésemos obligadas a consumir nuestras vidas en este afanamiento opresivo. Y, sobre todo, cuando canta al remontarse libremente entre las estrellas significa la libertad que tendremos cuando nos quitemos para siempre de encima de nuestras espaldas a la Gran Rana. Ya veis, no es cosa de reírse del pájaro este. Tendríamos que agradecerle el habernos brindado una inspiración que puede emanciparnos de nuestra desesperación.»

Gracias a la rana filósofo, las ranas pobres le tomaron un gran cariño a la alondra. De hecho, cuando por fin se produjo la revolución (pues las revoluciones se producen siempre), las ranas pobres inscribieron la imagen de la alondra en sus banderas y marcharon a las barricadas croando lo mejor que sabían para imitar en lo posible los tonos líricos de la alondra. Una vez derrocada la Gran Rana, el pozo, oscuro y húmedo en otro tiempo, aparecía magníficamente iluminado y ventilado, convertido en estupendo lugar para vivir. Además, las ranas pudieron experimentar nuevos y gratificadores ocios llenos de exquisitas delicias para los sentidos, tal como había previsto la rana filósofo.

Pero la extravagante alondra todavía seguía visitando el pozo y contando sus historias del sol y la luna y las estrellas, las montañas y los valles y los mares, y las grandes aventuras que había vivido.

«Quizá, mirándolo bien -conjeturaba la rana filósofo- este pájaro está realmente loco. Además, ya no necesitamos sus misteriosas canciones. Sea lo que fuere, empieza a ser aburrido el tener que escuchar fantasías cuando las fantasías ya han perdido su revelancia social.»

Así que, cierto día, las ranas consiguieron capturar a la alondra y una vez hecho esto, la disecaron y la colocaron en museo cívico recientemente construido (entrada libre)… en un lugar de honor.”


miércoles, 21 de diciembre de 2011

Si no Oigo a mi Corazón

Comparto la letra de una canción de Pedro Aznar. Simplemente Maravillosa!!!





Ah, cuanto tiempo perdido en pensar
Que la vida se puede explicar
Con veneno intenté curación
¿por qué confié en mi razón?


Ya en un mar de palabras me ahogué
Y fue en vano quererlas creer
Pero al fin el castillo cayó
Y adentro sólo estoy yo


Vos ya sabías que todo es parcial
Que no hay mapa que enseñe a viajar
Que es el alma quien debe cantar
Que sólo un tonto se pone a correr
Cuando la lluvia le besa los pies


Sirve el tiempo su mismo licor
Que cada año acelera el temor
Que en mi copa se amargue el sabor
Si no oigo a mi corazón.



* * *

martes, 14 de junio de 2011

Quién soy?



Poema de Ana M. Fernández Vuono



Quién me habita interiormente

cuando ya no sé quién soy?

Quién me habita en el dolor?

Quién encuentra cuando busco?

Quién abre cuando yo cierro?

Quién mira cuando no veo?

Quién me habita en la impotencia?

Quién, en la desolación?

Quién soy cuando en nada creo?

Y cuando creo ... ¿quién soy?

Quién se detiene si avanzo?

Quién avanza si yo freno?

Quién sabe hacia dónde voy?


domingo, 22 de mayo de 2011

El Poder de las Palabras



El siguiente texto pertenece al libro “El Camino del Poder”, de Lena y José Stevens.
 

Las palabras y el lenguaje refinan el proceso de manifestación. Aunque las palabras no son imprescindibles para cambiar la realidad, nos ayudan mucho aclarando nuestro enfoque e intención. Las palabras tienen su propio poder, el poder de definir, clarificar y centrar el significado.
 

Según los chamanes, los seres humanos tienen este poder a su disposición diariamente, momento a momento, muchas veces sin llegar a darse cuenta. Cuando nos damos verdadera cuenta del poder de nuestras palabras para crear y precipitar los acontecimientos, no podemos volver a sentirnos víctimas de la vida ni usar los vocablos a la ligera.

Nuestra forma de usar las palabras y el lenguaje indica cuáles son nuestras creencias respecto al mundo, y nuestro sistema de creencias determina si somos cazadores o presas, creadores o víctimas, poderosos o débiles.

La comunicación es, en definitiva, luz impulsada por la intención que usa el vehículo del aliento y adquiere forma a través del sonido. Los chamanes dicen que la comunicación conlleva una gran responsabilidad porque, a través de ella, ejercemos un poderoso impacto en el mundo. A través del lenguaje determinas cómo será tu vida: satisfactoria o dolorosa, plena o decepcionante, llena de confianza o de suspicacia, inspirada por la integridad o impulsada por el miedo.

Como las palabras son tan poderosas – son, literalmente, herramientas de poder – la tradición chamánica sugiere ciertas directrices orientativas para usarlas adecuadamente:

 
Limita lo que dices y no hables por hablar. La charla ociosa disipa tu poder y te debilita. Llenar de charla espacios incómodos porque te sientes nervioso o ansioso conduce a terrenos peligrosos en términos chamánicos, como despreciar a otras personas o levantar murmuraciones sobre ellas. Además de dañar a los demás, esto genera una reacción recíproca que hará que una fuente desconocida te provoque un daño similar.

Di solamente lo que quieres decir. Es decir, cuando hables, sé conciente de lo que dices y asegúrate de que lo que dices coincide con lo que crees. El discurso impreciso tiende a producir resultados imprecisos. A la hora de decir algo de alguien, una buena norma de conducta es decir únicamente aquello que estás dispuesto a repetírselo a la persona a la cara.

Presta atención a lo que dices habitualmente y observa si es eso lo que quieres que ocurra o si lo dices con un tono de autocompasión. Por ejemplo, si dices “No puedo hacerlo”, pronto serás incapaz de hacerlo. Si dices “Siempre fracaso”, entonces fracasarás siempre. Por otra parte, si dices “He tenido algunas dificultades pero ahora estoy preparado para triunfar”, entonces conseguirás triunfar. Lo recomendable es reconocer el antiguo estado de cosas y a continuación ir más allá, afirmando lo que quieres que ocurra.

Presta atención a cómo hablas. El sonido y la intención son más importantes que las palabras y debes tomar conciencia de cómo hablas; negar el enfado o el desinterés cuando tu manera de hablar expresa otra cosa, limitará mucho el efecto de tus palabras.

El simple hecho de prestar atención al discurso, de usar términos precisos y de alinear las palabras con la intención resuelve la confusión, potencia la claridad y la eficiencia, y energetiza a todos los que participan en la comunicación.

Observar tu propia forma de comunicar y la de los demás puede revelar muchas intenciones ocultas. Comprobarás que muchas veces la gente utiliza las palabras deliberadamente para oscurecer, confundir y velar la verdad. Prestar atención al discurso y a los abusos que se hacen de él en el entorno es un ejercicio que vale su peso en oro.

sábado, 29 de enero de 2011

Poema de las Almas



Poema de Ana M. Fernández Vuono
Ilustración: "La Partida", de Susana Bonet



Cuando es imposible la unión de los cuerpos,
cuando es imposible expresar con palabras
aquello que grita el sentimiento...  despiertan las almas.


Se fusionan en el mundo de los sueños,
palpitando sutilmente enlazadas.
Se acarician y dialogan en silencio,
en una danza de luces delicadas.


Fuera del tiempo, del espacio y del dolor
las almas dan, de sí mismas, lo mejor.

Alli el amor se vuelve tan profundo
que ya no es necesario vivirlo en este mundo.

Allí no se conoce el abandono ni la duda.
Se vive en un eterno banquete de ternura.

El sentimiento cede el paso a la intuición
y, para amar, ya no hace falta el corazón.

viernes, 14 de enero de 2011

Poema del Amigo


 
Poema de Vinicius de Moraes
Ilustración: "Ternura", de Carlos Santacruz


Se necesita un amigo.
No es necesario que sea hombre,
basta que sea humano,
basta que tenga sentimientos,
basta que tenga corazón.
Se necesita que sepa hablar y callar,
sobre todo que sepa escuchar.
Tiene que gustar de la poesía,
de la madrugada, de los pájaros, del sol,
de la luna, del canto, de los vientos
y de las canciones de la brisa.
Debe tener amor, un gran amor por alguien,
o sentir entonces, la falta de no tener ese amor.
Debe amar al prójimo y respetar el dolor que
los peregrinos llevan consigo.
Debe guardar el secreto sin sacrificio.
Debe hablar siempre de frente y
no traicionar con mentiras o deslealtades.
No debe tener miedo de enfrentar nuestra mirada.
No es necesario que sea de primera mano,
ni es imprescindible que sea de segunda mano.
Puede haber sido engañado,
pues todos los amigos son engañados.
No es necesario que sea puro,
ni que sea totalmente impuro,
pero no debe ser vulgar.
Debe tener un ideal, y miedo de perderlo,
y en caso de no ser así,
debe sentir el gran vacío que esto deja.
Tiene que tener resonancias humanas,
su principal objetivo debe ser el del amigo.
Debe sentir pena por las personas tristes
y comprender el inmenso vacío de los solitarios.
Se busca un amigo para gustar
de los mismos gustos,
que se conmueva cuando es tratado de amigo.
Que sepa conversar de cosas simples,
de lloviznas y de grandes lluvias y
de los recuerdos de la infancia.
Se precisa un amigo para no enloquecer,
para contar lo que se vio de bello y
de triste durante el día, de los anhelos
y de las realizaciones, de los sueños y de la realidad.
Debe gustar de las calles desiertas,
de los charcos de agua y los caminos mojados,
del borde de la calle, del bosque después de la lluvia, de acostarse en el pasto.
Se precisa un amigo que diga que vale la pena vivir,
no porque la vida es bella, sino porque estamos juntos.
Se necesita un amigo para dejar de llorar.
Para no vivir de cara al pasado,
en busca de memorias perdidas.
Que nos palmee los hombros,
sonriendo o llorando,
pero que nos llame amigo,
para tener la conciencia de que aún estamos vivos.

 

viernes, 31 de diciembre de 2010

En Alegría

Comparto con ustedes este bellísimo soneto de Francisco Alvarez Hidalgo, deseando que su profundo mensaje nos acompañe a  vivir inspiradamente el 2011!!!

Ana








En Alegría

Voy a mirar de frente al año nuevo
como quien mira el rostro de la gloria
sin exigencia reivindicatoria,
ni mirada hacia atrás. Hoy me renuevo,

vuelvo a nacer, empiezo otro relevo
en este oficio de vivir. La historia
de ayer no marcará la trayectoria
ni el ritmo ni el momento en que me muevo.

Voy a ser libre, ruiseñor o viento,
vuelo y canción, rumor y atrevimiento,
recogiendo los dones de la vida.

Ésta está siempre por hacer, y quiero
fraguarla día a día, como herrero
bruñendo al fuego espada envejecida.


Autor: Francisco Alvarez Hidalgo - Los Angeles, 22 de diciembre de 2007 -Soneto Nº 1793-


miércoles, 13 de enero de 2010

Allá lejos y hace tiempo... mis otras vidas





Texto de Ana M. Fernández Vuono
 
Disfruto plenamente pensando que he vivido antes: muchas veces, muchas vidas, muchos ciclos.

Me gusta saberme eterna e infinita.

Entonces me doy permiso para jugar con mi imaginación y la suelto. Desmesurada, mi fantasía – o quizás mi recuerdo ¿quién lo sabe en verdad?- me muestra escenas en las que encuentro mis orígenes y me completo.

Cada vida pasada es una parte de mí, imprescindible para explicar este ser que hoy respira, siente y goza.

Cada ser que habitó esta multitud que soy, me ha legado un don que puedo cultivar o dejar morir.

No me importan los detalles de otras vidas, ni recordar los nombres de los muchos que dieron cuerpo y deseo a esta persona que hoy los convoca en esta ceremonia de palabras.

Todo eso es vanidad cuando existen los dones. Y éstos se revelan cuando se comparten, siendo éste es el secreto que los multiplica.

Sé que allá lejos y hace tiempo fui otras/otros, fui muchas/muchos.

Sé que soy una suma de recursos y tendencias.

Sé que mi cuerpo está hecho de materia reciclada y que mis deseos fueron deseados muchas veces.

Y sé que tengo todo el tiempo del universo para desplegarme.

Porque me gusta saberme eterna e infinita. Porque me gusta sentirme dueña del tiempo.

Y también sé que esos seres están allí para enseñarme lo que aprendieron, para que yo no tenga que repetir sus mismos errores ni quedar atrapada en sus mismas incertidumbres.

Me complace saberme guiada por quienes han vivido antes y hoy, siendo mis huéspedes interiores, tienen la generosidad de transmitirme su sabiduría.

Porque soy en ellos y ellos son en mí.

Porque nada se pierde.

Porque todo es cosecha.

Porque así puedo heredarme en otro ser que, quizás, en una tarde lluviosa, abra un cuaderno y, simplemente, también los recuerde.



viernes, 10 de abril de 2009

Acerca de los Desafíos



Texto de Ana M. Fernández Vuono


Si usted está a punto de ingresar en el fantástico mundo de los desafíos, no desista antes de intentarlo. ¡Vale la pena!

Lea con atención estas reflexiones y dése una oportunidad.

¿Qué le parece este pensamiento?: “Lo difícil no existe; lo imposible, me va a llevar un poco más de tiempo”. O este otro: “Todos mis sueños son realizables mientras la vida no me demuestre lo contrario”.

Esto tiene la finalidad de poner en marcha su fe y su optimismo, pues la energía sigue al pensamiento.

Ahora conéctese con su deseo…

¿Ya lo hizo?

Piense que afrontar un desafío habrá de ponerlo en contacto con todo aquello que se encuentra latente y dispuesto a ser activado en usted. ¡ No se pierda la maravillosa ocasión de descubrirse ! ¡ Vamos, no arrugue !

¿Qué me dice del entusiasmo y la voluntad que podrían despertar en su interior?

Procure ahora dar otro paso: establezca con precisión la primera meta y vea cómo se siente al avanzar.

Redoble esfuerzos. Corra riesgos. No se deje capturar por la desesperanza. ¡ Otros lo han logrado antes que usted ! Si llegó a esta etapa, ya no querrá volverse atrás.

No escuche a nadie: sólo a su intuición. La gente que no ha vivido esta experiencia no va a comprenderlo. Busque a sus pares: ellos sabrán apoyarlo en los momentos de silencio y oscuridad. A veces el horizonte se desdibuja de tanto que se aleja.

Ah, tenga cuidado con la envidia de los que no se atreven. No van a perdonarle la osadía de haberlo intentado.

La experiencia presentará dificultades, obstáculos e impedimentos que generarán demoras aleccionadoras. Conserve la serenidad para mantenerse receptivo y trabaje en el desarrollo de las cualidades de observación, asimilación y síntesis. Convierta el conocimiento en sabiduría mediante la acción.

Piense que, en un futuro podría encontrar alguna persona que desee zambullirse en esta aventura y usted podría ser su compañero de viaje. Nunca se sabe…

Y si acaso no alcanzara lo que busca, no importa: ¿no es más relevante el proceso que el resultado? Piense en el placer de haber llevado a la práctica sus mejores habilidades y de haber parido nuevos recursos internos. Este es su auténtico patrimonio, del cual nadie podrá despojarlo.

Haga la prueba: Atrévase a caminar sobre el fuego.
¿Se anima?


miércoles, 1 de octubre de 2008

Crianza





Texto de Ana M. Fernández Vuono


A veces uno va creciendo entre silencios y ausencias, desconectado de la ternura, de los afectos ... Y va cumpliendo años mientras pasa el tiempo. Uno es obediente ...

Pero se va congelando ...

* * * * * * *

Alguna vez uno escribe un poema que dice algo así: “… la casa está vacía… el silencio escucha, pero nunca responde, porque teme y se esconde…”
La falta de palabras de los otros origina la propia falta de palabras, porque uno no puede aprender a hablar si no le muestran cómo hacer.
Cuando los que crean y crían sólo han conocido el lenguaje del silencio, transmiten y enseñan silencio.

Culpa de los ancestros ...

* * * * * * * *

La línea que separa el silencio del frío es difusa. Inexorablemente, alguna vez uno cruza el umbral y se congela del todo.
Se congela el deseo y se pierde la posibilidad de encontrar ternura. Toda la existencia se congela. Uno se ha extraviado y trata de buscarse. En medio de tanto frío no puede encontrarse porque se paraliza y la búsqueda se detiene.
Un niño que se congela no puede crecer.
Cuando uno se ha congelado siendo niño llega fácilmente al odio, porque en el frío es más fácil sostener el odio y jamás se desarrolla la ternura. El frío le impide anidar: es abortivo.
Después uno da lo que ha recibido hasta que empieza a sentir mucho frío. Pero como no puede hablar ni moverse, no pide ayuda.

Los efectos del hielo en el alma ...

* * * * * * * *

De todas maneras, siempre puede suceder algo que a uno le permita remojar su alma en agua calentita y comenzar a descongelarse ...
Lo primero que irrumpe es el deseo: la paradoja es que gracias al hielo se ha conservado intacto, fresco y vigoroso. Luego aparece la necesidad y uno reclama ternura. En este punto conviene apresurarse ya que se puede volver al estado de congelamiento: el agua calentita podría enfriarse por la presencia del hielo.
En cuanto aparece una fuente de ternura, uno la percibe y el proceso del deshielo se acelera hasta que no quedan rastros. Finalmente, surge la palabra y uno habla porque ha regresado.
Así uno descubre que eso que los humanos llaman amor no es lo contrario del miedo ni del odio, sino lo contrario del frío... del hielo... del congelamiento del alma...

En ese momento, uno sabe que está en condiciones de amar...

sábado, 5 de julio de 2008

Caminando Cuentos

Los invito a participar de una experiencia muy creativa y original que se está realizando en Argentina.

Se trata de una caravana que recorre diversas provincias de nuestro país, en donde narradores van contando cuentos a medida que recorren diferentes lugares.

Descubran y disfruten de este universo ingresando en:

Caminandocuentos

* * * * *

jueves, 3 de julio de 2008

Café solo


Hoy deseo compartir un texto de Manuel Vicent, para reflexionar sobre el verdadero valor de la vida. Espero que lo disfruten. Ana



Sé perfectamente que el día en que me muera no echaré de menos los grandes acontecimientos que pude haber vivido, sino el perfume de café con tostada y algunas pequeñas sensaciones, por ejemplo, estirar la pierna hacia el lado fresco de la sábana en las madrugadas de primavera cuando cantaba el mirlo en el jardín.

Si me da un poco de pereza morir es porque ya no podré ir por las mañanas a comprar el periódico ni contemplar de camino en la parada del autobús los rostros frescos de las adolescentes que tienen aún todo el amor por delante.

Mi lucha por la existencia consiste en que a la hora del desayuno sea mucho mas importante el aroma del café que las catástrofes que leo en el periódico abierto junto a las tostadas.

También es muy placentero llamar por teléfono a algún amigo a media mañana para que te cuente los últimos rumores. Por un lado está la Crítica de la razón pura, de Kant, y por otro están los chismes. Supongo que los chismes de las tertulias será lo último que uno recuerde con una marca mas endeleble que cualquier filosofía, y junto a ello estará la suavidad de un paseo vespertino, algunas puestas de sol, las lecturas de noche en la cama con la amorosa luz de la mesilla.

Quisiera saber qué hace llorar a los moribundos más sabios. Sin duda, sus lágrimas no se deben a los triunfos que consiguieron ni a las grandes tragedias que soportaron, sino a los sencillos placeres que experimentaron, a la gente buena que conocieron, a los alimentos que degustaron con parsimonia entre amigos.

¿Qué es la muerte?

Tal vez la muerte consiste en no tomar ya más una medialuna crujiente con el café por las mañanas junto al ventanal ni enterarse ya nunca jamás de los resultados del Campeonato cada domingo.

Al final de todas las religiones y filosofías, en medio de tantos dioses, héroes y sueños, resulta que la vida no es sino un conjunto de chismes y un nudo de aromas, una pequeña costumbre cuyos pilares más sólidos son de humo y salen de ciertas tazas frente a las cuales uno ha sido feliz.
* * * * *

sábado, 5 de abril de 2008

Acerca de la madurez



Texto de Ana M. Fernández Vuono


Somos gestados. Nacemos. Florecemos. Atravesamos crisis en las que el fuego purificador nos devora y perdemos partes del ego. Al cambiar la visión, renacemos y nos redimensionamos.


Inexorable proceso de tallado y refinamiento del ser humano…

La madurez es un momento en el que la cosecha somos nosotros.

La mismidad empuja desde adentro: morimos como clones de la especie y nos parimos en nuestras diferencias, ésas que nos declaran únicos.
Momento de entrega e innovación… No podemos seguir viviendo sólo para nuestros intereses. Esto volvería irrelevante nuestra existencia.

Se impone saldar las deudas con la vida.

Hay tareas específicas a realizar. El cultivo de la impersonalidad completará la educación del ego: cuando dejamos de ser el centro, nos centramos. La sabiduría que hayamos alcanzado tendrá que ser legada y el desapego nos dará las instrucciones para continuar hasta que sea hora de partir.

En la etapa de integración de todos nuestros recursos que es la madurez, descubrimos que somos responsables cuando nos damos el placer de poner en práctica nuestros mejores talentos.
Recién entonces comprendemos qué significa hacernos cargo. Recién entonces empezamos a vivir.

*************

viernes, 8 de febrero de 2008

Acerca de la libertad




Texto de Ana M. Fernández Vuono


Atravesaba una profunda crisis cuando leí esta frase: “La libertad consiste en desprenderte de todas tus anécdotas inconclusas”.

Mi historia estaba llena de esas anécdotas. En ellas me justificaba y sostenía, aferrando el pasado y alimentando argumentos en los que hacía identidad.



Encadenada a la repetición - espejismo del orden que impone renunciar a la libertad - supe que me hallaba frente a dos opciones: soltarme de la seguridad o convocar a un destino que me despojara de la misma.

Decidí tomar la iniciativa.

Provoqué un quiebre y la vida tuvo la gentileza de ocuparse del resto. Derribé algunas de las estructuras más livianas mientras resistía frente al derrumbe de las más antiguas y pesadas.

Fui expulsada de la cuna en la que me había refugiado durante años y obligada a enfrentar la pérdida de lo familiar.
- Nadar en aguas oscuras junto a tiburones hubiese sido menos aterrador -.

Frente al vacío, permanecí en silencio. Esperé, convertida en nada, hasta que renació la confianza.

Un día desperté con intención de celebrar.

Me puse de pie y dí el primer paso hacia la libertad.

Sólo el primero…



domingo, 27 de enero de 2008

Interiores



Poema de Ana M. Fernández Vuono


Sensaciones vibrantes.

Color rosado en la mirada.

Ambigüedades instaladas.

Pensamientos que se comen a sí mismos
retardando decisiones e imponiendo esperas no deseadas.

Hostilidades no resueltas
empujando desde adentro.

Sombra-luz tironeando la conciencia.

Elección.

Espacios vacíos,
cada vez más vacíos,
convocando a la nada-todo.

Saltos atroces desde abajo
intentando ascender.


Palabras fusiladas y sangrantes
- no se escuchan -.

Tristeza que profana
- violadora implacable -.

Esperanza degollada
- mutilando el alma -.

Amor-odio tironeando la conciencia.

La vida-muerte dando gritos.

Todo acaba-comienza.

Sembrar es cosechar.


¿Habrá un mañana?



viernes, 14 de diciembre de 2007

Sufrir



Poema de Ana M. Fernández Vuono



Sufrir es caer a lo profundo desde lo alto.
Es desterrarse de la vida.
Es disolverse en el caos.
Es olvidar el contacto con la magia,
traicionando a la esperanza.
Es no querer hablar con Dios
y soltarse de su mano,
perder el rumbo y conocer el desamparo.

Sufrir es despreciar la plenitud.
Es desoír el llamado del amor,
aniquilando el corazón
en un juego perverso de poder con el dolor,
Es, a la vez, llorar y sonreír,
contemplar en silencio y, pudiendo elegir,
elegir la propia destrucción.

Eso es sufrir.


lunes, 12 de noviembre de 2007

Estallido




Texto de Ana M. Fernández Vuono



Apareciste en mi vida y abrí la puerta.

Primero tuve que dejar salir el pasado, creando un lugar para que pudieras ocuparlo.

Aprendí a dejar ir. Tuve que eliminar y destruir sin piedad lo más terrible: mis corazas.

Pero eras tan sutil y penetrante que se borraron los límites y se disolvieron las piedras.

Hiciste estallar las intensidades de mi alma y aprendí a escucharlas.

Me solté el pelo y me solté de mis miedos. Ahí estaba la pasión.

Me descubrí poderosa en el amor que despertó en mí. Y brotaron sensaciones olvidadas, contenidas, encadenadas.

No hay peor manera de esconderse de uno mismo que negándose a sentir. Es excluírse de la vida.

Apareciste, y tu presencia vino a recordármelo.

Ahora no quiero que te vayas. Ahora que he permitido que me abrieras el corazón, quiero que te quedes conmigo para compartir este estallido.

Porque sos parte del milagro.


martes, 18 de septiembre de 2007

Guerrero y Espada



Poema de Ana M. Fernández Vuono


Un guerrero clava su espada en el mar.

No es un guerrero.
Es un cobarde que le teme a la sangre.
¿Luchar con el mar?
Lucha inútil contra fuerzas superiores.

¿Por qué no crear una fuerza
Que tenga su forma y su medida
Y entonces pelear?

Poca sabiduría.

Toma otra espada
Se atraviesa a sí mismo
Y da en el blanco.

¿Y ahora qué?

No comprende.
No hace falta la espada
Para ser un guerrero.

Ausencia de certezas.

Nunca las ha tenido.
Nada en lo cual creer.
Nada que dirigiera su mirada hacia lo alto,
O hacia lo lejos,
O a lo profundo,
- da igual -.
Todas las direcciones conducen a uno mismo.

Debe aprender a generar verdades
Y hacerlas propias.
Comprenderlas, creerlas,
Dejarse atravesar por ellas.

La lucidez de la conciencia
Concede más poder que mil espadas.


viernes, 31 de agosto de 2007

Gestación



Poema de Ana M. Fernández Vuono


Oscura y tensa el alma
Produce un instante de terror y se contrae
Desfigurando el rostro y la esperanza.

Desde el vientre de las propias sombras
Emerge la luz
Ordenándolo todo.

En el centro del cuerpo se ocultan los enigmas.

No hay miedo si la luz irrumpe
Y ocupa su lugar

En el centro del cuerpo.

Se enfrenta la luz con la sombra
En diálogo feroz
Orden y caos
Generando la vida con dolor.

No hay otro modo de gestarse
Que no provenga del silencio
Ni otro lugar para la luz
Que el ofrecido por la sombra.

En el centro del cuerpo confluyen los designios.

Nace el amor cuando la luz irrumpe
Y ocupa su lugar

En el centro del cuerpo.

Ahora el alma, serena, se relaja
Devolviéndole al rostro la figura perdida
Y el resplandor de la esperanza.

miércoles, 15 de agosto de 2007

Juegos de Luz y Sombra



Poema de Ana M. Fernández Vuono
Ilustración: "Inspiration in Black", de Misha Gordin






Humano, eres un pasajero de la luz
-esto es algo que no puedes comprender-.

Cuando vaciles, te disperses o te pierdas,
ponte de pie, celebra, vive, canta y ama.
Inventa nuevos mundos con la luz y la sombra:
¿no ves que el desafío consiste en integrarlas?

La sombra es sólo el otro lado de la luz
-eterno juego del juego de la vida-.
No correrás peligro, entrégate y confía.
Y si, en el juego, es ella quien te atrapa
no te resistas a su abrazo, abre tu alma
y atrévete a mirar en tu interior.

También eres un pasajero de la sombra
-esto es algo que no puedes comprender-.

Siempre caminarás hacia la luz
-tejedora de la trama de tu ser-
Descubrirás que, sostenido en ella,
después de cada muerte inexorable
-trama secreta del misterio de la vida-
vibrante y luminoso volverás a nacer,
firme y resuelto proseguirás el viaje,
al aprender las reglas, dominarás el juego
y nutriendo al amor, alejarás al miedo.

Humano,
eres un pasajero de la luz Y de la sombra.
Toma el secreto del misterio de la vida
e intenta comprender.


sábado, 11 de agosto de 2007

Pequeño poema al Amor



Poema de Ana M. Fernández Vuono
Ilustración:  "New Moon Eclipsed", de Rob Gonsalves





¿Cómo será la experiencia del amor?
¿Será como crear un universo?

El amor,

¿Será capaz de soportar el tiempo?
¿Precisará de las palabras?
¿Se asustará de los silencios?
¿Se expresará con la mirada?
¿Podrá definirse en unos versos?
¿Cuál será la señal de su llegada?
¿Y cómo haré para reconocerlo?
¿Y si se escapa sin decirme nada?
¿Le gustará jugar o será serio?

Si llega por la noche,

¿traerá su propia luz?
¿Tendré que esperarlo levantada?

Y si no llega a mi vida,

¿Qué le dará sentido?
¿Qué le dará esperanza?

¿Qué hará el amor conmigo?
¿Qué dones me traerá?

Y yo,

¿sabré valorarlo cuando llegue?
¿Permitiré que me modele?
¿Me entregaré a él con humildad?

Y el amor,

¿aceptará enseñarme sus secretos?
¿Querrá su arte conformar mi mundo?

Y si un día se va,

¿sabré dejarlo ir, morir con él,
penar y renacer en los recuerdos?

Cuando mi alma regrese en otro tiempo,
en otra identidad, en otro cuerpo,
habrá de conservar en sus memorias
la intensidad de este momento.
Y cuando no retorne más,
cuando disuelva en la nada su pasado,
alma y espíritu en la nada inmersos,
serán inmensidad, serán eternos.
Yo no seré más, pero el amor seguirán siendo.
Y siempre quedará quien se pregunte
cómo será la experiencia del amor,
como yo me lo pregunto en estos versos.



miércoles, 8 de agosto de 2007

Entre la Niebla y la Tristeza



Texto de Ana M. Fernández Vuono


¿Adónde están ahora las palabras de los que decían amarte?
Respiras oxígeno y niebla. Se diluye tu sangre, convirtiéndose en agua.
La tristeza se aloja en cada célula. Tienes todo lo que quieres y mucho más.
Sin embargo, te preguntas incesantemente adónde están las palabras de los que aseguraban amarte.
Quizás están aún allí. Pero ya no te son suficientes.
Quieres más. Otras palabras. Nuevas palabras.


La realidad se fragmenta en tu interior y sigue su curso, indiferente a tu tristeza.
¿Será una ilusión la realidad? ¿Cómo saberlo? Apuestas a que lo es y apuestas a que no lo es. Total… ¿qué importancia tiene ahora?
Intentas desprenderte de todas las preguntas, simplemente dejándolas partir. Te agobian con su peso y su ruido.

Hoy tus manos están resecas y quebradas de tanta privación. Los besos que nunca fueron dados revientan en tu boca, agolpándose con la urgencia de ser entregados y compartidos.
Estás entrando en proceso de extinción. Para bien o para mal.
¿Cómo no sentir, entonces, una inmensa y negra tristeza adentro de esos muros blindados?

Tal vez, a fuerza de ganar intensidad, sea tu tristeza quien pueda ser capaz de destruirlos y liberarte.


miércoles, 1 de agosto de 2007

Sólo palabras...




Poema de Ana M. Fernández Vuono


Hoy sólo tengo palabras destrozadas,
cautivas en espacios de agónico destierro.
Palabras malheridas, reducidas a polvo,
vacilantes, furiosas, rendidas, apenadas.



Tengo palabras turbulentas y ominosas
acechando en la sombra, adueñadas del tiempo,
imponen su presencia - obreras poderosas -
construyendo prisiones que castran el deseo.


Tengo palabras de ternura y entrega.
También de olvido, justicia, guerra y muerte.
Palabras que, en el intento de alejarte,
sólo crean los profundos abismos que sustentan
mi verdadera urgencia: la de amarte.



miércoles, 25 de julio de 2007

Cuando seas grande ...






Texto de Ana M. Fernández Vuono


Cuando seas grande …

Sabrás que nada es bueno o malo, excepto tu intención.

Percibirás que no existe ni el espacio de adentro ni el espacio de afuera.

Comprenderás que lo sutil es la verdadera sustancia de todo lo concreto.

Revalorizarás el dolor, sin sobredimensionarlo ni convertirlo en tu estilo de vida a través del sufrimiento.

Aceptarás que hay muchas maneras de mirar la realidad y, cada vez, elegirás la que sintonice mejor con tu naturaleza interior. Eso es ser fiel a ti misma.

Observarás que te vuelves más controladora cuando enfrentas el miedo a la pérdida.

Viajarás por todo el mundo pero jamás serás turista en ninguna parte.

Olvidarás, soltando, y entonces ya no será necesario perdonar.

Podrás morir y renacer con flexibilidad, confiando en tu capacidad de crear.

Sabrás cuándo responder con palabras y cuándo con silencios.

Recordarás que, para sentirte conectada con la vida, necesitas cultivar la disposición a celebrar.

Llegarás a desarrollar la capacidad de comprender, sabiendo que no significa validar ni justificar.

Te será más fácil desprenderte de tu historia y de todas las anécdotas a las que permaneces aferrada.

Hallarás los recursos internos para declararte definitivamente sorda a toda voz que no sea la de tu intuición y ciega a toda visión que no sea la de tu alma.

Descubrirás que los opuestos se integran en ese punto intangible en donde ambos extremos son los elegidos.

Tendrás bien en claro que tus huellas preceden a tus pasos, conformando tu destino.

domingo, 22 de julio de 2007

Instrucciones para Procesar las Penas




Texto de Ana M. Fernández Vuono



Seleccione cuidadosamente una gran cantidad de penas, de considerable antigüedad, tamaño y peso.

Obsérvelas bien a fin de asegurarse que aún estén intactas, inalterables, pese al tiempo transcurrido.

Colóquelas sobre la mesada de la cocina, frente a usted, en forma de semicírculo.

Concéntrese y comience a llorar. Llore y llore sin parar durante el tiempo que sea necesario, hasta juntar un litro y medio de lágrimas en un recipiente.

Ponga las penas en remojo hasta que se ablanden bien. No se apresure. Hace falta tiempo para ablandar las penas.

Mientras tanto, prepare su procesadora interior.

Verifique las funciones de disolución, volatilización y atomización, los comandos de cambio y el botón de encendido y apagado. Recuerde que todo lo maneja usted.

Una vez introducidas las penas y las lágrimas en la procesadora interior, enciéndala, seleccione cualquiera de las tres funciones anteriormente mencionadas y observe. Continúe hasta que el contenido del recipiente haya desaparecido.

Usted decide cuándo detener el funcionamiento de su procesadora.

Cumplido el tiempo, accione el botón de apagado, acérquese a una ventana, permita que el sol le acaricie la cara y que su calidez le capture el alma, agradezca el hecho de estar vivo y elija concientemente no permitir que las penas nublen su cielo interior.

Y cuando un día la pena retorne, vívala con todo, porque también hay un tiempo para el dolor. Pero no olvide aquello que dijo alguien que conocía profundamente la vida y las leyes que la rigen: "Si lloras demasiado la muerte del sol, tus lágrimas te impedirán ver las estrellas".



Delirio



Poema de Ana M. Fernández Vuono


Palabras sueltas
Para expresar un sentimiento.
Sensación embriagadora,
Palpitante,
Llenando el interior del ser:
El dolor está presente,
Me hará crecer,
Me traerá paz.
¿Por qué el mundo no lo puede comprender?

Amo al dolor
Porque me hace más buena.
El dolor ennoblece,
Aplaca la ira,
Ordena el corazón.
Palabras sueltas… Sensaciones…
La vida es muerte sin amor.
El caos es el mismo
Al principio y al fin.
Disolviéndome siempre…
Para que vuelva a vivir.



Acerca de Hacer Prisiones

Reflexión de Ana M. Fernández Vuono



Los humanos hemos desarrollado la capacidad de hacer prisiones.


Las prisiones son espacios -no necesariamente físicos- en los que nos impotenciamos, transformándonos en identidades condenadas a cadena perpetua.

Construímos prisiones y vivimos entre rejas, cautivos, reducidos en calabozos imaginarios, amordazando nuestra creatividad.

¿Podemos identificar el momento en que elegimos convertirnos en rehenes de nuestras propias limitaciones? Aquí hacemos prisión.

¿Podemos identificar el momento en que decidimos encerrarnos, aislarnos, aniquilando nuestra propia identidad en la separatividad? Aquí hacemos prisión.

Hay muchos humanos sueltos en la vida, pero sólo algunos son libres.

A veces conviene recordar que el enemigo nace adentro, vive adentro, ataca desde adentro y, en ocasiones,también lleva nuestro nombre y apellido.



Por un Cambio de Conciencia

 
Texto de Ana M. Fernández Vuono
 
 
 
Cuenta la mitología que, en algún momento del tiempo, del cofre de Pandora escaparon todas las calamidades que aquejan a la humanidad: vejez, enfermedad, trabajo, vicio, demencia y pasión.

En la época actual, las calamidades originales han sufrido diversas variaciones, adquiriendo modalidades de expresión más sutiles, lo que las hace más difíciles de percibir y, una vez que han echado raíces, casi imposibles de eliminar. Por eso es necesario que estemos muy atentos. Si reconocen algunas señales en ustedes o en sus allegados, no las dejen pasar de largo. Es necesario que todos nos pongamos a trabajar, para no permitir que la humanidad sea asolada por este flagelo.

Un cambio de conciencia y una enorme voluntad de superación servirán para atenuarlas, hasta que puedan entrar en proceso de extinción.

He aquí una guía que puede facilitar la tarea de identificarlas:

La falta de sentido: Actúa mediante la desorientación, la confusión, la pérdida del rumbo. Quienes son víctimas de ella se consumen en la oscuridad y en el vacío.

La falta de fe: Nunca está sola. Siempre llega de la mano de otras calamidades de este listado. Se aloja en lo más profundo del corazón y lleva consigo aislamiento, desamparo, caos y desintegración.

La pena por los sueños destrozados: Siembra la desesperanza, la falta de confianza en las propias capacidades y la desilusión. Quebranta las voluntades más firmes, aniquilando los deseos de vivir mediante el escepticismo.

El exceso de fantasías: Se alimenta de imaginación. Revolotea sobre la cabeza de las personas y anida en su mente, desde donde las aguijonea con quimeras y castillos en el aire que jamás serán convertidos en proyectos o aspiraciones.

La negación del amor: Actúa mediante la frustración, el pesimismo y la melancolía, intentando inocular una intensa sensación de carencia y provocando la tristeza y el llanto. Condena a la ausencia perpetua de ternura.

Y, finalmente, la más negra y amarga de todas:

La pena del corazón cerrado: Lleva consigo al amor que no ama, al dolor que no duele, al placer que no deleita, a la rabia que no enfurece y a la fe que no cree.

Si nos hacemos cargo del compromiso que implica no permitir que nuestra alma sea capturada por estas calamidades, podremos convertirnos en seres luminosos capaces de vivir con sentido, fe, criterio de realidad (no exento de una dosis adecuada de fantasía creadora), y un corazón abierto al amor.

Al Deseo, Mensajero del Alma

Texto de Ana M. Fernández Vuono



Atravesaba una etapa de mi vida en la que debía tomar una decisión trascendental, cuando alguien me dijo: “todo tiempo que no sigas tu deseo, será tiempo perdido”.


Quedé perpleja ante tal afirmación y me pregunté ¿qué es para mí el deseo?

Entonces lo definí así: “el deseo es un movimiento sísmico interior provocado por el alma, que intenta comunicar sus dictados, impulsando a concretar todas aquellas aspiraciones que conducirán al encuentro del propósito esencial de la vida”.

Alice Bailey ha dicho que “toda enfermedad es el resultado de la inhibición de la vida del alma”.

Siguiendo esta línea de pensamiento, podríamos decir que escuchar y consolidar el propio deseo puede ser un camino hacia la salud y la integración.

Sería valioso que existieran instrucciones o consignas para concebir un deseo. Se me ocurre llamarlas “un arte del bien desear”.

¿Y cómo sería esto del “bien desear”? ¿Cómo crear y dar forma a un deseo? ¿Lo sabemos? ¿Nos planteamos la cuestión desde esta mirada?

Tal vez algunas de las consignas esenciales para construir concientemente un deseo tengan que ver con no dañar, con no sustentarlo en pasiones destructivas, con elegir corporizar aquellos deseos que sean un incentivo para crecer incluyendo la solidaridad y el respeto por la libertad.

Si pudiera hablar con el deseo – ese mensajero del alma – le pediría que movilice sólo mis mejores talentos y habilidades, que convenza a mis miedos e inseguridades para que no lo inhiban, que estimule mi dignidad y no mi orgullo, que encienda en mí el espíritu de búsqueda, que me enseñe a reaccionar menos y a responder más ante cada situación, que no se achique ante las dificultades, demoras y negativas de la vida, que no pierda intensidad cuando el dolor intente quebrarme, que me conduzca hacia la realización y la plenitud, dándome la fuerza interior para poder ser yo misma todo el tiempo, y pese a todo, hasta el final.